En Yemen, una cuarta parte de las mujeres son obligadas por sus progenitores a casarse antes de cumplir los 15 años, situación en la que juega un papel importante la pobreza, ya que la gran mayoría de los padres entregan a sus hijas movidos por la necesidad de la generosa dote pagada por la familia del novio. Ahora el gobierno yemení ha decidido regularizar tal práctica y establecer los 17 años como edad mínima para contraer matrimonio, dado que en los últimos años se ha producido un gran número de muertes de niñas a manos de sus maridos deseosos de demostrar su hombría. Este es el caso de Elham Mahdi de 13 años que fue violada por su marido y que según su propia madre "le hicieron una carnicería". Diez días después otra niña que acababa de contraer matrimonio hace apenas un año, Fawziya Abdullah de 12 años murió tras un parto de tres días, ya que su pequeño cuerpo aún no estaba preparado para dar a luz un bebé. Y estos dos casos no son hechos aislados, ocho niñas al día mueren en Yemen como consecuencia de estos matrimonios pactados.Las niñas en Yemen son una suculenta fuente de ingresos, la familia de la niña gracias a la dote podría poner fin a sus problemas económicos, y si son varias niñas las que tiene el botín sería aún mayor. Además muchos padres las entregan antes de tiempo por miedo a que alguien las pueda "deshonrar", porque si pierden la virginidad antes de la boda serán repudiadas y nunca se casarán, y por consiguiente, ellos nunca recibirán la dote. Parece que existe un compromiso tácito entre el esposo y la familia de la niña de que no mantendrán relaciones sexuales hasta que la niña alcance la pubertad, legalmente fijada en 15 años, pero casi nunca se cumple, como suele suceder cuando no hay legislación escrita al respecto y sólo se hace valer la palabra de alguien que está cometiendo un delito moral de ese calibre.
Esta ley que fijaría la edad mínima para contraer matrimonio en 17 años se intentó aprobar hace meses, pero algunos diputados la tacharon de antiislámica. Tras el apoyo de algunas asociaciones de Derechos Humanos y grupos formados por clérigos y mujeres la ley parece que va a salir adelante y en pocos meses podría aplicarse.
Una vez más somos testigos de otro caso de abusos de fuertes contra débiles y de absoluta desprotección de menores a los que ni las leyes ni la sociedad son capaces de amparar. Mientras desde las sociedades de los países occidentales se dan pequeños pasitos hacia la igualdad de sexos y la salvaguardia del menor, desde las orientales se dan grandes pasos hacia el fundamentalismo y la sinrazón.
Muy buen articulo Ana! Y el final tienes mucha razon, el fanatismo religioso esta haciendo mucho dolor al progreso. Para las leyes lo importante debe ser la humanidad y no la religion.
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